La alucinación de una mano o la esperanza póstuma y absurda en la caridad de la noche.
A Isa-belle Bonet

"Todo el bienestar del mundo lo encuentro
en Suleika cuando la achucho un poco me
siento digno de mí mismo;
si me dejara - perdería los ojos."

(GOETHE, Diván Oriental Occidental.)

Una mujer se acercó a mí y en sus ojos
vi todos mis amores derruidos
y me asombró que alguien amase aún el cadáver,
alguien como esa mujer cuyo susurro
repetía en la noche el eco de todos mis amores aplastados
y me asombró que alguien lamiese en las costras todavía
tercamente la sustancia que fue oro,
aquello que el tiempo purificó en nada.
Y la vi como quien ve sin creerla
en el desierto la sombra de un agua,
la amé sin atreverme a creerlo.
Y la ofrecí entonces mi cerebro desnudo,
obsceno como un sapo, como una paz inservible
animándola a que día tras día lo tocase
suavemente con su lengua repitiendo
así una ceremonia cuyo sentido único
es que olvidarlo es sagrado.



Imagen: area3 + Meri + Javier Tles