
fingiéndose Leopoldo María Panero
+ Himno a Satán
L. M. Panero
2. La monja atea
L. M. Panero
3. Le bon pasteur
L. M. Panero
4. Canción para una discoteca
L. M. Panero
5. Heroína
L. M. Panero
6. The End
L. M. Panero
7. Brillo en la mano
L. M. Panero
8. En el obscuro jardín del manicomio (poemas del manicomio de Mondragón) A quien me leyere
L. M. Panero
9. Ars magna
L. M. Panero
10. Peter_punk
L. M. Panero
11. Un ángel pasó por Brooklyn
L. M. Panero
12. Mataratos + Doceavo
L. M. Panero
13. La vida
L. M. Panero
14. Spiritual 1
L. M. Panero
15. Bataille
L. M. Panero
16. Dedicatoria
L. M. Panero
17. Lectura en diagonal
Bruno Galindo + L. M. Panero
18. Diario de un seductor + Bello es el incesto
L. M. Panero
19. The End
L. M. Panero
20. No se trata de rencor sino de odio
L. M. Panero
21. Necrofilia
L. M. Panero
22. Marqués de Sade
L. M. Panero
23. Noveno poema de la vieja
L. M. Panero
24. El lamento de un vampiro
L. M. Panero
25. Asesinato
L. M. Panero
26. La alucinación de una mano o...
L. M. Panero
27. Homenaje a Dashiell Hammet + Elegía + La matanza del día de San Valentín
L. M. Panero
28. Brillo en la mano (2)
L. M. Panero
29. Los pasos del callejón sin salida
L. M. Panero
30. Me celebro y me odio
L. M. Panero
Pruebe Vd. a bailar en una habitación a oscuras. O a llegar, a través de la cornisa, a la habitación de al lado. Pruebe a desconectar el teléfono. O a tirarse a la piscina, para sentir el agua helada sobre la piel, y temblar, temblar hasta no ver nada.
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Todos temen que el gigante vuelva a entrar en acción.
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Gargantas ardientes!
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El Hombre Amarillo fue acribillado a balazos desde un automóvil en marcha en la calle Mayor, delante de un escaparate de librería. Todos se acercaron a él para escuchar sus últimas palabras, que más tarde habrían de figurar en el Libro de Frases Célebres. Pero el Hombre Amarillo no tuvo, para ellos, últimas palabras. La situación era embarazosa. El arzobispo pronunció un discurso.
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Fue la primera vez que hablé con el Hombre Amarillo. Pronunció algunos nombres, lo recuerdo confusamente. Pero no habló del Sol ni aludió a ninguna persona conocida. Tampoco habló de sí mismo.
¿Y cómo podría hacerlo? ¿Quién era el Hombre Amarillo? ¿Cuándo había llegado a la ciudad? En otra ocasión él mismo me confesó que no sabía nada al respecto. El Hombre Amarillo no era como los demás, de eso no cabía duda. Pero tampoco era un superhombre, como Supermán o Mandrake o Batman, puesto que no ayudaba a resolver casos a la policía. Hubo quien se atrevió a afirmar que hasta era amigo de los delincuentes. Sin embargo, no se encontraron pruebas. El Hombre Amarillo estaba en libertad. Era cuanto se podía decir de él.
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Ha muerto el inventor del DDT. Se llamaba Oscar Frey, y aunque su descubrimiento no tuvo la trascendencia de los de un Koch, un Pasteur o un Fleming, bien merece que le recordemos, pues gracias a él nuestros hijos tal vez nunca llegue a saber lo que eran los tormentos de la picadura de una chinche o de una pulga.
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Doceavo.
peina lo impeinado 1
oscila venado 2
muerto acanalado 3
combinando hincado 4
dulce palo aislado 5
cópula en el aro: 6
padre madre y paloma si conchabados 7
en el triángulo de aniquilación perpetuado 8
bajo la sombra pueden intercambiar miradas 9
pero la chimenea se derrumba, y el oscuro 10
ángel nos avisa, el doble, avaros 11
de la pérdida, el falso hermano desandamos 12
Imagen: area3